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Que el Cielo ayude
a la niña Capítulo 1 Translated By Haruka papa
Notas: Año 2000. Haruka y Michiru tienen 22 años. Hotaru, 14. Setsuna parece tener unos 25 aunque su verdadera edad es un misterio. Las Guerreros Exteriores viven juntas en una gran mansión como una familia. Kaifuu nació el 3-6-00 así que es un bebé. Era la una de la madrugada. Haruka dejó la cabeza sobre sus cruzados brazos, posados en un lado de la cuna. Kaifuu ahora tenía 6 meses. Haruka lo encontraba difícil de creer. Por lo menos todavía era un bebé. Cuando Hotaru tenía 6 meses creció hasta los 9 años. Kaifuu había sido trasladada a su propia habitación hacía unos días. Antes, había dormido en una cuna a los pies de la cama de Haruka y Michiru. Ahora Haruka se encontraba en aquella posición varias veces durante la noche. Era difícil para ella dormir sin Kaifuu en la misma habitación. Pero ese sentimiento no le era desconocido porque tampoco dormía bien si no estaba con Michiru, pero también era algo diferente. De repente se dio cuenta de que Michiru estaba de pie a su lado. "¿Ya estás aquí otra vez?" le susurró. "¿No duermes nunca?" Michiru abrazó a su amada y intentó separarla de la cuna, pero Haruka se mantuvo firme. Michiru se rindió y se unió a ella en la contemplación del durmiente bebé. "Es tan bonita, Michiru." "Dices lo mismo cada noche". Michiru sonrió por las emociones que Kaifuu estaba sacando de Haruka. Ella no se había comportado de la misma manera cuando Hotaru era un bebé. Le había costado un poco sobrevivir a ello y al principio se sentía enmascarada por su orgullo masculino y su tozudez, pero ahora permitía a Michiru ver qué sentía verdaderamente por Kaifuu y Michiru pensó que aquello era algo absolutamente adorable. Kaifuu se estiró y la pareja inmediatamente dejó de susurrar, pero ya era tarde. Sus grandes y verde-azulados ojos se abrieron de golpe y iba a llorar lo suficientemente alto como para que alguien la escuchara desde otra habitación, pero al ver a sus padres allí ya, comenzó a hacer pucheros hasta que Michiru se agachó y la cogió. "Vamos, vamos, ya está" Michiru dejó a Kaifuu contra su hombro y le acarició la espalda. "Apuesto algo a que tienes hambre. ¿Quieres que papi te coja hasta que vuelva con un biberón? Seguro que sí" dejó al bebé en los brazos de Haruka y se dirigió a la cocina, deteniéndose lo suficiente en la puerta como para decir. "Cariño, ¿podrías cambiarle los pañales?" Haruka aceptó sin decir nada. Ya estaba acostumbrada. Después de todo había cambiado también los pañales de Hotaru. Cuando Michiru volvió con el biberón, Haruka ya había acabado y estaba sentada en una mecedora con Kaifuu acurrucada entre sus brazos. "Deprisa, Michiru. Esta niña tiene mucha hambre" la llamó Haruka burlona. Se puso en pie y dejó la silla a Michiru. Ésta cogió a Kaifuu y le dio el biberón, que la niña comenzó a chupar ávidamente. "Come como tú" se echó a reir Michiru. "Despacito, pequeña, o tendrás dolor de estómago." Haruka se arrodilló delante de la silla y dejó la cabeza en el regazo de Michiru mientras ésta intentaba hacer que Kaifuu eructara. Los intentos no funcionaban y la pobre niña comenzó a llorar por el dolor que sentía en el estómago. "Odio que se ponga así" suspiró Michiru acariciando la espalda del bebé vigorosamente. "Es demasiado pequeña para sufrir tanto." "Deja que la coja yo" Haruka se puso en pie y rodeó con los brazos a su hija. Suavemente le dio palmaditas y le acarició la espalda. De repente Kaifuu liberó el gas y dejó de llorar en cuanto dejó de sentir dolor. "Ya está. Se siente uno bien cuando libera todo eso, ¿eh?" Dejó el bebé de nuevo a Michiru. Kaifuu bostezó y se acurrucó en los brazos de su madre. "Pero bueno, qué bostezo tan grande para venir de una niña tan pequeña" Haruka retomó su posición con la cabeza sobre el regazo de su amada. Michiru acunó a Kaifuu para que se durmiera cantando una nana que también dejó dormida a Haruka. En silencio pensó que cuidar del bebé no era tan duro. 'Lo es mucho más cuidar de Haruka'. Michiru movió ligeramente las rodillas, para sacar a Haruka del sueño. "¡No, mamá! No me hagas llevar ese vestido al cole otra ve... ¿eh?" "Sshhh", susurró Michiru. "Haruka, tendrás que levantarte. Tengo que ponerla en su camita." Haruka se levantó en el acto y ofreció una mano a Michiru. Ésta dejó a la durmiente Kaifuu en la cuna. Haruka pasó suavemente la mano por el cabello aguamarina de su hija. Estaba bastante largo, aunque los mechones se parecían mucho al liso cabello de Haruka. "Necesita un corte de pelo." "Ah, no, no señora. No vas a tener unas tijeras cerca del pelo de la niña." "Ya hablaremos luego de ello. Te he tenido esperando demasiado tiempo." Haruka cogió a Michiru en brazos y se dirigió de vuelta al dormitorio. *** Por la mañana se despertaron tarde y cuando bajaron a desayunar se encontraron con una fría mirada de los rojos ojos de Setsuna. "Ya no es suficiente con intentar tener una decente noche de sueño con la niña llorando, no, tenéis que celebrar que la niña se ha vuelto a dormir haciendo todo ese ruido en la habitación, ¿verdad? ¿Tenéis alguna idea del ruido que estábais haciendo?" Setsuna parecía meramente enfadada, pero bajo aquello cualquiera notaba que había pura envidia. Michiru se sentó a su lado y le preguntó algo demasiado familiar. "Tu cita de anoche fue mal, ¿Setsuna?" Setsuna comenzó a llorar y Michiru la abrazó, pero Haruka estaba demasiado ofendida como para notarlo al principio. "¡Oye! Desde que Kaifuu ha estado durmiendo en nuestra habitación no hemos tenido la oportunidad de hacer nad... ops, ¿he dicho algo malo?" "No, amor, todavía no. ¿Por qúe no vas a despertar a Kaifuu? Ya le toca desayunar a ella también. Yo me encargo de esto". Haruka subió a la habitación de Kaifuu, aliviada de estar lejos de los problemas de Setsuna con los hombres y de la consecuente charla femenina. Se agachó y cuidadosamente cogió al bebé. "Ya ha llegado la hora de amanecer, pequeña Kai-chan." los ojos de Kaifuu se abrieron y parpadeó cuando la brillante luz del sol matutino se filtró por la ventana. Casi saltó en los amantes brazos de su padre. Haruka la cambió de ropa y entonces se la llevó abajo, a la cocina, para coger el biberón. Setsuna y Michiru todavía estaban sentadas allí, pero ahora estaban riéndose de lo gilipollas que eran los hombres. Cuando Haruka entró en la cocina, se quedaron calladas de golpe. "Vamos, no tenéis por qué callaros cuando entro. Yo no soy un hombre, ¿sabéis?" "Oh, estás suficientemente cerca de serlo, cariño." "Bueno, supongo que ya sabemos dónde no somos bien recibidas, ¿eh, Kai-chan? Estaremos arriba." Haruka cogió el biberón del microondas y se dio media vuelta. "¡Espera, Haruka!" se rió Setsuna. "Deja al bebé aquí. Todavía queda esperanza para ella. Si está demasiado tiempo contigo, quién sabe qué pasar..." Michiru la hizo callar y negó con la cabeza. "Michiru, ella ya sabe que estoy de broma." "Puede ser, pero a veces esos comentarios le afectan más profundamente de lo que deja ver." Haruka se sentó en una silla en la habitación de Kaifuu. Ésta había acabado de expulsar los gases, esta vez sin esfuerzo, y yacía sobre su regazo. "Espero que ahora te sientas mejor". El estómago de Haruka gruñía y el ruido asustó a Kaifuu, que dio un salto y casi comenzó a llorar. "No tengas miedo. Es mi estómago, sólo. Creo que yo también debería haber desayunado." Haruka miró a su hija. La pequeña parecía entender cada palabra que salía de su boca. Haruka se preguntó si comprendía algo. Decidió que de hecho no le importaba demasiado. Tan sólo quería expresar en palabras lo que tenía en mente. No se dio cuenta de que Michiru estaba de pie, en la puerta. "Kai-chan," comenzó. "Setsuna ha dicho algo que me ha hecho pensar. Si le hubiera dicho eso a tu madre seguramente ella me habría dicho algo como: "Es bueno probar cosas nuevas." Pero eso no me molesta. Lo que me preocupa es lo que Setsuna ha dicho sobre lo que podría pasar si tú estás conmigo durante demasiado tiempo. Eso me ha hecho preguntarme si fue un error tenerte. No es que no te deseáramos. Nada más lejos de la realidad. Te quiero más de lo que pensé que sería posible, pero no puedo protegerte siempre. Mientras seas un bebé, nosotras te mantendremos a salvo de todo lo malo que hay en el mundo. ¿Pero qué pasará cuando vayas al colegio? Yo sé cómo me trataron los niños cuando yo era pequeña. No te deseo nada así, pero tanto tu madre como yo somos conocidas. Tu propio nombre será tu enemigo. Si no hubiera dicho nada. Si no hubiera dicho ni a la prensa ni al mundo entero que soy una chica, las cosas quizás hubieran funcionado. Ahora te he contagiado mi maldición y tú eres demasiado pequeña e inocente como para comprend..." se le quebró la voz al darse cuenta de que estaba llorando, entonces Michiru estuvo allí, besándola en los labios y limpiándole los ojos. "Michiru, ¿qué hemos hecho?" "Ya sabía yo que lo que ha dicho Setsuna te iba a preocupar. Por eso he subido, pero debo admitir que nunca me habría esperado escuchar eso." "¿Cómo vamos a criarla con todo el mundo en nuestra contra?" "Haruka, ya criamos a Hotaru y ella se encuentra perfectamente bien. Es mucho mejor ahora que cuando nació por primera vez." "Con Hotaru fue diferente. Ella no es nuestra hija y todo el mundo lo sabe. Ella también lo sabe. Ella recuerda a sus padres verdaderos y su vieja vida. La gente sabe que sus padres fueron asesinados en accidentes y que nos encargamos de ella porque ella no tenía ningún sitio donde ir. Hotaru sabía que tenía un padre de verdad, no a mi. No una fotocopia. Yo no estoy preocupada porque Hotaru vaya a acabar como yo." Michiru apartó a Kaifuu del regazo de Haruka y la dejó sobre una sábana que había dejado en el suelo mientras Haruka hablaba. Entonces hizo que Haruka se sentara en el suelo a su lado y abrazó su tembloroso cuerpo. "Así que se trata de eso, ¿eh? Tienes miedo de que Kai-chan acabe siendo como tú. Bueno, pues yo te digo: '¿Qué tiene de malo eso?' Yo te quiero y no veo nada malo en la forma que tienes de ser. Creo que bajo toda esta preocupación, secretamente deseas que ella siga tus pasos. Tú eres un maravilloso rol a seguir para cualquier niño." "No estás siendo objetiva, Michiru, Pregúntale a un padre normal y ¿sabes qué te dirá? '¡Ningún hijo mío va a crecer para convertirse en una lesbiana pervertida y rara!'. Y lo he sido desde que tengo uso de razón. Puede que no lo admitiera al principio, o que lo hubiera sabido, pero siempre ha estado ahí y no me ha provocado más que problemas. No quiero que Kaifuu tenga que sufrir lo que yo sufrí." "Haruka, tu estilo de vida te ha provocado muchos problemas, pero nunca has cambiado. Debe ser por algo. Debe ser porque es lo que tú querías ser. Kaifuu hará lo que quiera con su vida y no olvides que me tiene a mi como balance." "Bueno, tan sólo podemos esperar que acabe siendo como tú." "Ella acabará siendo ella misma, sea lo que sea. También estás olvidando una cosa: tus padres te rechazaron y los míos me sobreprotegieron guiando y dirigiendo cada aspecto de mi vida. Las dos somos las consecuencias de un paternalismo extremo, a los dos lados del espectro. Los dos métodos han dejado a sus hijas sintiéndose solas y rechazadas. Kaifuu tiene dos padres que la quieren y que estarán con ella no importe lo que pase. No importa lo mal que la trate el mundo, ella siempre nos tendrá a nosotras. Nosotras siempre la querremos. Ninguna de nosotras tuvo eso cuando éramos pequeñas." Haruka se sentía más tranquila ahora. Hizo sonar el sonajero a Kaifuu, que rió de una forma tan mona que Haruka no pudo evitar cogerla en brazos. "Escucho esa risa y me derrito. No puedo imaginar a nadie que quiera hacerle daño de ninguna manera, pero sé que pasará algún día." "Mira, ya te ha cogido fuertemente del dedo meñique". Michiru se abrazó a su amada. "Abrázame a mi también, amor. Ya no me sueles prestar la suficiente atención." ronroneó. "Tú ya tuviste tu oportunidad" Haruka abrazó a Kaifuu más. "Ahora le toca a Kai-chan." "¡Pero no es justo! Voy a decírselo a Setsuna." Michiru intentó fingir que estaba ofendida pero comenzó a reirse y Haruka la rodeó con el brazo. "Ahh, ya sabes que hay sitio para las dos". Michiru también abrazó a Kaifuu. "Las cosas irán bien, Haruka. Kaifuu será fuerte. Tú sólo mira a sus padres. Mira todo lo que hemos pasado hasta llegar aquí. Ella será capaz de aguantar todo lo que la vida le eche encima." "Seguramente tienes razón." "Yo siempre tengo razón, querida." Michiru corrigió el, para ella, obvio error de Haruka. "Eso es lo que se me dice" Haruka se echó a reir suavemente. "cada día de mi vida." "Pues si lo escuchas lo suficiente puede que un día comiences a creértelo." "Ya sabes que ya lo creo." Haruka besó a Michiru en la frente y luego fue bajando hacia la nariz, las mejillas, labios, barbilla y el cuello, donde se detuvo para besarla detenidamente. Luego dejó la cabeza sobre el hombro de Michiru y suspiró feliz. Michiru apoyó la cabeza en la de Haruka. "Ni siquiera yo lo podría haber expresado de una forma mejor."
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