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Feliz
cumpleaños, Michiru! I lost the name of the person who translated this >.< Please email me if it was you.
"¡¡¡Feliz cumpleaños!!!" sonaron las 3 voces a coro despertándola de un profundo sueño. "Yo y Haruka-papa te hemos preparado el desayuno", exclamó Hotaru orgullosa. "No teníais por qué hacerlo". "Por supuesto que sí" contestó Haruka, "Pero si yo fuera tú no daría las gracias hasta ver cómo ha quedado la cocina." "Haruka-papa, ¿puedo darle a Michiru-mama su regalo ahora?" "Sí, Hime-chan, *ahora* sí puedes darle el regalo" Haruka se dirigió a Michiru. "Ha estado muy nerviosa con todo esto durante toda la semana. Estoy sorprendida de que haya mantenido la boca cerrada durante tanto tiempo." Michiru se echó a reir por ello. Hotaru le entregó una caja envuelta en papel de regalo. "¡Esto es de mi parte! Haruka-papa me ha ayudado a comprarlo". Michiru abrió la caja y sacó un set de muñecas de Guerrero Urano y Guerrero Neptuno. "Hotaru sólo quería regalarte a Neptuno, pero yo le dije que si sólo compraba una, la otra estaría demasiado sola, así que te compró las dos." "Bueno, no queremos que Urano esté sola, ¿verdad que no? Gracias, Hotaru, son encantadoras. Bueno, Haruka, ¿con qué vas a honrarme *tú* este año?" "No, no, no. Mi regalo es el último. Abre ahora el de Setsuna". Setsuna le tendió el regalo y lo abrió. "Ara, Setsuna, es maravilloso. ¿Lo hiciste tú sola? ¿Es seda de verdad?" Michiru levantó el vestido. "Sí a las dos preguntas" contestó Setsuna. "Espero que te guste, es un diseño mío". "Setsuna, deberías ser diseñadora, como siempre deseaste. No sé por qué no lo eres todavía." "Es que no tengo tiempo para..." "¿Que Guerrero Plutón no tiene *tiempo*?" interrumpió Haruka. "No puedo creerlo. Si tienes todo el tiempo del mundo, y de todas formas, tampoco tenemos trabajo ahora como Guerreros. Ahora estamos de vacaciones". se sentó en la cama junto a Michiru y le dio un beso en la mejilla. "Yo, por ejemplo, hago lo que quiero con mi tiempo libre". "Hablando de eso, ¿dónde está tu regalo, amor?" "Delante de ellas no. Tenemos que estar solas." "Venga, Haruka" la riñó Setsuna. "Ya le das *eso* cada noche." "¿Y qué es *eso*?" preguntó Hotaru. "Err... no importa, querida. Vámonos antes de que el ambiente se caldee demasiado" Setsuna recogió a la niña y se fue a limpiar la cocina. "Haruka, eso no es lo que me vas a regalar, ¿no? Bueno, en ese aspecto no es que tenga queja de ti, pero para mi cumpleaños yo me esperaba algo un poco más especial." "Oh, y es especial" sonrió Haruka, pero entonces una expresión más seria cruzó su rostro. "Lee esto." Los ojos de Michiru se abrieron de golpe al acercarse al final de la página. "¿Esto es cierto? No puedes estar hablando en serio." "Yo no bromearía sobre algo así, y menos contigo. En teoría sí puede hacerse, pero no quiero darte demasiadas esperanzas. Nunca se ha probado en humanos antes." "¿Entonces podríamos, en teoría, tener un niño? ¿Tú y yo? ¿Hay doctores que puedan fertilizar a una mujer con ADN de otra mujer?" "Han hecho cosas excelentes con ratas. Tenemos una cita para esta misma tarde. Todavía no se lo he dicho ni siquiera a Setsuna." "¡Oh, Haruka, nunca dudaré de que puedas sorprenderme!" Michiru echó los brazos alrededor de su pareja y la besó. Tras 3 meses y 3 intentos de conseguir que Michiru se quedara embarazada, la joven se encontraba algo harta. "No funciona, Haruka" se quejó Michiru tras otra 'mala noticia'. "O este milagro de la tecnología tuyo es una trola o yo tengo algo raro." "Puede que debas ir al médico, amor. Te llevaré hoy si quieres." Haruka estaba cansada del sufrimiento de Michiru cada vez que le decían los resultados del tratamiento. "Yo llamaré y veré si tienen tiempo." Tras varios intentos negativos de echar a Haruka de la sala de exámenes, el doctor decidió que era inútil y la dejó quedarse. Le cogió la mano a Michiru durante las pruebas. Michiru podía jurar que aquella situación ponía incómoda a Haruka, pero estaba contenta de que estuviera allí. Haruka había peleado por quedarse, sólo para hacerla sentir mejor a ella. *** Unos días después, la pareja estaba sentada en la oficina del médico esprando noticias. El doctor asumió que eran un matrimonio, pero no sabía que Haruka era una chica. "Señora Kaiou" comenzó. "Lo siento, usted tiene una extraña condición física que impide que pueda tener hijos. No hay nada que podamos hacer. Su cuerpo sencillamente rechaza cualquier intento de quedarse embarazada". Michiru comenzó a llorar y enterró el rostro en el hombro de Haruka para esconder las lágrimas. "¿Eso es todo?" preguntó Haruka buscando algún rayo de esperanza. "Sí, eso me temo. Sé lo que deben sentir. Ojalá hubiera una manera de ayudarles a usted y a su esposa" Haruka iba a corregir el error del médico, pero se lo pensó mejor. "Vámonos, Michiru" rodeó con el brazo a su amante mientras se dirigían al coche. Michiru siguió llorando durante unos días más. Cualquier cosita la hacía ponerse a llorar. Haruka pasaba todo el tiempo consolándola y pensando en una manera de quitarle el dolor. "Michiru" le susurró mientras yacían en la cama. "Ya sabes que yo haría cualquier cosa por ti, ¿verdad?" Haruka acercó a Michiru hacia sí. "Y tú siempre me tendrás, no importa lo que pase." "Claro" dijo Michiru con voz temblorosa. "¿Qué pasa, Haruka?" "Estaba pensando que yo soy la respuesta a tu problema. ¿Cuánto deseas un bebé?" "Más que nada, pero es imposible." "Michiru" Haruka se incorporó y la miró a los ojos, que tenía enrojecidos. "No llores más. Yo quiero tener nuestro hijo por ti." "¡¡¡¿¿Qué??!!!" "Es algo muy importante para ti. Yo estoy dispuesta a hacerlo. Es la única vía que nos queda. Yo voy a darte tu regalo de cumpleaños aunque me mate." "Podría ser. ¿Pero ya sabes en qué te vas a meter?" "¿Pero es que no crees que pueda arreglármelas? Soy físicamente más fuerte que tú." "Lo que me preocupa no es la fuerza física. Hablo en serio, ¿lo harías de verdad? Es que no me lo puedo ni imaginar." "Te dije que haría cualquier cosa por ti. Di sí o no." "¡Sí!" *** Haruka colgó el teléfono. "¡Michiru, estamos embarazadas!" Michiru corrió hacia ella y la abrazó. "¿Estamos?" "Claro, yo estoy haciendo esto por ti, ¿lo recuerdas?" "Haruka, vas a hacerlo bien. Vas a ir a todas las citas con el médico, vas a tomar todas las precauciones, nada de ponerte en riesgo por nada en el mundo y sobre todo, nada de carreras." "¿Y qué voy a decirles a los chicos del equipo?" La realidad había hecho mella en Haruka. "Podrías decirles la verdad." "Sí, claro." "Hablo en serio. Ellos lo entenderán. Quiero que sepan cuánto me quieres. Puede que así dejen de perseguirme cuando tú no miras." "Les mataré." "¡Nada de peleas!" Michiru le acarició la barriga. "Recuerda." "¿Te molestan esos chicos, Michiru?" "No es nada que no pueda manejar. Ninguno de ellos quiere hacerte enfadar. Sólo se trata de un ligero coqueteo. Estoy segura de que *tú* nunca haces nada de eso" Haruka estaba vencida. "Tenemos que contárselo a Setsuna y a Hotaru." "¿Decirnos el qué?" Setsuna bajó con Hotaru a sus talones. Setsuna sabía que Michiru estaba intentando quedarse embarazada, pero no sabía en qué punto estaban ahora. Hotaru no sabía nada de nada. Haruka lo anunció. "¡Setsuna, Hotaru, estamos embarazadas!" Setsuna corrió hacia Michiru. La abrazó y la felicitó. Hotaru parecía confundida. "Gracias" le dijo Michiru, "Pero no se trata de mi." Michiru miró a Haruka, que estaba ligeramente sonrojada. Setsuna estaba atónita. "Haruka... ¿tú?" Haruka y Michiru explicaron la situación. Hotaru todavía estaba confundida. "¿Qué pasa, Hime-chan?" preguntó Haruka. "¿No quieres una hermanita?" "¿Tú vas a tener un bebé, Haruka-papa?" "Sí." "¿Y cómo sabes que va a ser una niña?" Hotaru era demasiado pequeña para entender de genética. Con el ADN de ella y de Michiru, no había manera de que saliera un niño. "Tan sólo lo sé". Hotaru se quedó contenta con esa respuesta. La niña rodeó la cintura de su 'padre' con los brazos. "Me alegro de que esto te haga feliz, Hime-chan." "Haruka-papa, ¿cómo se va a llamar el bebé?" Michiru fue quien contestó. "Hemos decidido llamarla Kaifuu". Significaba viento del mar. "Un nombre muy bonito. ¿Podré cogerla cuando haya nacido?" "Claro que sí, pero eso será dentro de un tiempo. ¿Por qué no sales a jugar con Setsuna-mama un rato? Tengo que hablar en privado con Michiru-mama". Las dos dejaron la habitación y subieron arriba dejando a Hotaru hablando y a Setsuna intentando resolverle todas las preguntas. "Bueno, ¿dónde nos habíamos quedado?" siguió Haruka. "En que ibas a contarles a tus compañeros de equipo la verdad sobre por qué tienes que abandonar las carreras durante un tiempo." "Ah, sí. Mañana lo haré, pero tú tendrás que venir conmigo. Me sentiré mejor así. Pero ahora estoy muerta de hambre. Vamos fuera a cenar." "Por mi vale, pero si comienzas a comerme el coco con esa idea sobre comer por dos tan pronto porque estés embarazada no voy a escucharte. Ese bebé es del tamaño de un guisante. No vas a convencerme de que necesita tanta comida como tú." "¿Eso es lo que piensas de mi? Lo tengo todo bajo control. Será pan comido." "¡¡¡¿¿QUE???!!!" "Ojalá todos dejaran de decirme eso. ¿Pero es que cuesta tanto creerlo?" "Pues sí" el hombre miraba fijamente a Haruka. "Yo habría jurado que cualquier chico del equipo tenía más posibilidades de quedarse embarazado que tú." "Qué divertido eres" le dijo Michiru con sarcasmo. "Ella tan sólo te pide permiso para dejarlo por un tiempo." "Yo no la dejaría correr en ese estado aunque ella quisiera. Tan pronto como empezara a enseñarlo, la sacaría y ella pasaría algunos apuros." "No soy tan tonta." "Bueno, per, ¿qué me dices de cuando le contaste a todo el mundo que eras una chica sin decirnos que ibas a hacerlo? Tienes suerte de que no te pusiéramos trabas, Tenou-kun. No quiero más tonterías provenientes de ti. Tú tienes poder como para causarme unos problemas que no necesito." "Pero no fue una tontería. Aquello era una información que debía saberse. Ya no escondo lo que soy." "¿Entonces por qué no compartes esta información en particular con los demás chicos?" señaló al equipo. Todos estaban en sus coches, hablando, y sin hacer nada, como norma general. "¡Debe saberse, Tenou-kun, vamos!" Haruka se acercó al grupo de chicos. "¡Escuchad, chicos!" fue recibida con los siempre formales saludos. "Haruka-kun, ¿dónde has estado?" "Apuesto a que estuviste ocupada, ¿cuántas chicas te dieron su número de teléfono tras la última carrera?" "Puede que yo también deba decir que soy gay, así las chicas querrán salir conmigo." "Idiota, entonces serán los chicos los que quieran salir contigo." "Venga, ya sabes que Haruka no sale con nadie excepto con su novia, de todas formas." "Haruka-kun, qué suerte tienes. Yo no podría conseguir a una chica como Michiru-san ni aunque me pasara por delante de las narices." "Y aunque lo hiciera, atrévete a mirar su vestido y entonces Haruka te matará, ¿verdad, Haruka-kun?" Haruka finalmente tuvo la oportunidad de decir algo. "Eso es cierto, pero tengo que deciros, chicos, que me prestéis atención. Estoy embarazada." Media docena de bocas se abrieron. "Por favor, no gritéis '¡¡¡¿¿¿qué???!!!' No creo que pueda volver a soportarlo." "Eso es... er... fantástico, Haruka-kun, pero si no te importa que te lo pregunte, ¿quién es el padre?" "Bueno, pues si no te importa preguntar el cómo, te diré que es Michiru." "Eres un saco lleno de sorpresas." "Haruka-kun, ¿podemos acariciarte la tripa para que nos de suerte?" "Sí, ¿podemos hacerlo por turnos?" Haruka estaba cabreada. "Atajo de pervertidos. Chicos, vais a necesitar toda la suerte que podáis conseguir mientras yo estoy fuera de las carreras. Vendré a veros, pero ninguno va a ponerme la mano encima. Seguramente estaré fuera durante un año." Se alejó cogida del brazo de Michiru. Ahora tan sólo quedaba un grupo de gente con el que compartir la noticia, las Guerreros Interiores. *** Las más jóvenes se quedaron sorprendidas como los demás al escuchar la historia. Haruka fue golpeada por otra ronda de '¡¡¡¿¿¿QUE???!!!' pero ya estaba acostumbrándose a ello. Seguramente no habría sido tan sorprendente que hubiera sido Michiru quien se hubiera quedado embarazada. Hacía falta explicaciones, pero tampoco tantas. Usagi abrazó a Haruka y comenzó a hablar atropelladamente sobre lo monos que eran los bebés. Ami estaba interesada en la técnica que habían usado para crear aquel milagro. Rei ofreció venderle oraciones a Haruka a mitad de precio. Makoto prometió hacerle a Haruka cualquier tipo de comida que se le antojara, no importara lo extraño que fuera. Minako tan sólo comenzó a subirse por las paredes y a gritar. A veces parecía que pertenecía a un manicomio. Todas estaban contentas por Haruka y Michiru. "Todo fue bien" dijo Haruka a Michiru mientras iban conduciendo de vuelta a casa tras la reunión con las Interiores. "Esas chicas son tan dulces, ¿cómo dudaste de que nos apoyarían en esto?" "No lo dudé, tan sólo me sentía incómoda al compartir esto con la gente. No me importa quiénes sean. Tan sólo estoy contenta de no tener que decírselo a mis padres." "Bueno, las Guerreros Interiores fueron las últimas de la lista. Ahora todo lo que tienes que hacer es relajarte y disfrutar de todas las maravillas del embarazo." *** Haruka se encontraba en el lugar en el que normalmente pasaba todas las mañanas últimamente. Arrodillada en el lavabo, vomitando sobre el wáter. "Creo que ya estoy vacía" suspiró mientras Michiru le daba palmaditas en la espalda. "Por favor, recuérdame por qué estoy haciendo esto. Estoy comenzando a olvidarlo." "Porque me quieres con todo tu corazón, Haruka". "Pues también debo quererte con todo mi estómago". Las náuseas matutinas castigaban duramente a Haruka. Había pasado casi cada mañana desde hacía 3 meses de aquella manera. El médico le dijo que era algo normal. Michiru pasaba mucho tiempo leyendo libros sobre el embarazo, para saber qué esperar. "Ultimamente no te encuentras tan mal, amor. Las náuseas matutinas normalmente se van tras los 3 ó 4 meses." "¿No estás demasiado bien informada?" Haruka se dirigió a los brazos abiertos de su amante y fue gentilmente abrazada. Las manos de Michiru podían dar fe de lo suave que era ahora el cuerpo de Haruka, sobre todo si se comparaba con lo musculosa que era antes. Sus manos fueron bajando para depositarse sobre la incipiente barriga de Haruka. Ésta última levantó las manos y cogió las de Michiru. Michiru dio un beso en la mejilla a Haruka. "No habría tenido que leer tanto si tú te hubieras tomado algo de tiempo para leer tú misma esos libros. ¿Quieres desayunar otra vez o prefieres esperar a la comida?" "Esperaré, todavía me duele el estómago." "Bueno, quizás yo pueda ayudarte." Michiru guió a Haruka hasta la cama. Dio un beso a Haruka en la tripa y comenzó a cantarle dulcemente al bebé. Haruka se relajó y pronto se durmió de nuevo. Michiru contempló a su bella durmiente. "Oh, cómo desearía hacer esto por ti si pudiera" susurró. "Soy la chica más afortunada del mundo." *** La puerta del cuarto de baño se cerró de golpe y se escuchaban sollozos provenir de dentro. A nadie le sorprendía ya. Haruka había estado llorando varias veces por semana durante aquellos días. Debían ser las alteraciones emocionales típicas con la locura de las hormonas. Era como una bomba de relojería activada. Las mujeres embarazadas se suponía que estaban algo sensibles a las emociones, pero en Haruka era algo ridículo. Michiru corrió a la puerta y la golpeó suavemente. "Haruka, ¿te encuentras bien?" "¡Lárgate!" llegó una profunda y sollozante voz tras la puerta. "¡Estoy fea, gorda y nadie me quiere!" "Cariño, ya sabes que eso no es cierto. Yo te quiero y eres guapa y nadie espera que tengas una figura perfecta cuando llevas 6 meses de embarazo encima. Por favor, abre la puerta". Setsuna se acercó a Michiru. "Toma la llave". "No voy a entrometerme. Que abra la puerta cuando esté lista". se volvió a dirigir a la puerta. "¿Estás lista, Haruka? ¿Puedo pasar?" Escucharon abrirse el cerrojo mientras Haruka lo abría. Michiru abrió la puerta y entró lentamente. Cerró la puerta al pasar. Ante ella estaba una demasiado familiar vista de Haruka, arrodillada y en ropa interior. Sus ojos estaban enrojecidos y llorosos y su voz llena de sollozos. "¿Cómo puedes quererme, Michiru? Soy gorda y fea." "Haruka, ¿es que no me has estado escuchando antes? Ya hemos pasado por esto varias veces. Tu cuerpo es muy bonito ahora. ¿Cómo podría pensar lo contrario? También estás llevando a *mi* bebé". Michiru le limpió las lágrimas a Haruka y dejó la mejilla sobre el abultado barrigón. Le besó el ombligo y a Haruka le entró hipo. "¿Lo ves? Ahora te has puesto demasiado nerviosa. ¿Por qué no vas a descansar un rato? Yo iré a buscarte un vaso de agua." El bebé, dentro de Haruka también comenzó a tener hipo. "Supongo que tendré que subirte 2 vasos de agua. Haruka, no es bueno para Kaifuu que te pongas así." "Ya lo sé, pero no puedo controlarlo." Michiru dejó instalada a Haruka en el sofá. "Me alegro de tenerte a ti para calmarme. A veces me siento tan inútil y odio sentirme así." "Tú siempre fuiste quien me protegió antes. Ahora me toca a mi protegerte a ti." Haruka se acarició el estómago como si intentara calmar a la pequeña que llevaba dentro. "Sé que nos vas a proteger a las dos." "Bueno, ¿qué tal va todo?" preguntó Setsuna cuando Michiru y Haruka llegaron a casa tras otra visita al doctor. Habían ido tantas veces durante aquellos 8 meses pasados que ya era algo rutinario. Michiru sonrió. "El médico dice que las dos están fenomenal. Mira estas ecografías." "Qué maravilla... ¡Oye! ¿Qué está comiendo? Acabo de hacer la comida. No quiero que eche a perder su apetito." "Oh, Setsuna, ya sabes que su estómago es como un saco roto. Lo único que está echando a perder es la oportunidad de meterse en un estrecho coche de carreras otra vez." dijo Michiru, aquello último lo suficientemente alto como para que Haruka pudiera escucharlo. "Hey, dejadme en paz. ¿Qué hay para comer, Setsuna?" "¿Acaso importa?" "¡En realidad no, estoy hambrienta!" "Bueno, no sé cocinar muy bien así que pedí una pizza". "Vale". Tras disfrutar de la comida, Haruka se tumbó sobre el sofá quejándose de dolor. Michiru se le acercó con algo de sal de frutas. Le dio a Haruka una dosis doble y luego la riñó por haber comido tanto. También le trajo una botella de loción. "Haruka, ¿puedes ponerte en pie un momento? Te aseguro que valdrá la pena." Ayudó a Haruka a levantarse y luego se sentó ella. "Bueno, cariño, ahora túmbate de espaldas." Haruka se estiró sobre el sofá con la espalda arqueada sobre el regazo de Michiru. Michiru le abrió la camisa a Haruka y dejó al descubierto su abultado abdómen. Le aplicó la loción sobre la barrigota. Mientras lo hacía iba cantando. Aquello hizo a Haruka sentirse bien. Sentía el cuerpo cansado y le dolía. Estaba harta de que los médicos la toquitearan y le tomaran muestras y de que todo el mundo le preguntara si se encontraba bien. Haruka tan sólo deseaba que aquellos 9 meses se acabaran ya. Y ahora ya faltaba menos para eso. *** La pareja estaba en la cama. Haruka se encontraba totalmente relajada tras un masaje realizado por Michiru. Había comenzado primero por los hombros y luego fue trabajando hasta llegar a los pies. Ahora su amante estaba durmiendo a su lado. Michiru estaba tan cerca de ella que las dos eran casi un sólo cuerpo. Michiru a veces se quedaba tan cerca de ella que sus barrigas se quedaban unidas y Kaifuu daba unas patadas tan fuertes y se movía tanto que Michiru también lo sentía. Le gustaba imaginar cómo sería llevar un bebé propio. Todavía lloraba por eso a veces. Hoy, Michiru había hecho a Haruka posar desnuda para un retrato. Michiru dibujó a Haruka en cada fase del embarazo y contra más engordaba, más disfrutaba dibujando. Michiru hacía que el embarazo pareciera algo más bello de lo que Haruka misma podía sentirlo. Michiru era mucho más maternal que Haruka. Y mientras dibujaba, las lágrimas corrían por su rostro. Para cuando acabó el dibujo, ya se había echado a llorar desconsoladamente. Michiru fue hacia Haruka y la abrazó. Se sentía mejor cuando se encontraba cerca del bebé. Durante todo el proceso, tan sólo dejó a Haruka sola para traerle lo que necesitaba o algún tipo raro de comida que a veces se le antojaba. Michiru luchaba por ser fuerte. De repente, Haruka sintió algo extraño. Tenía endurecida la barriga y sentía algo tirante. Se le fue y sopló porque todavía le quedaban 2 semanas para salir de cuentas. Un rato después le volvió a pasar. Miró al reloj. Habían pasado 15 minutos desde la vez anterior. Cuando otro golpe la sacudió al cuarto de hora decidió despertar a Michiru. "Michiiiru", dio unos golpecitos a la otra, "Michiiiiiiru." "¿Qué pasa?" "Que creo que el bebé ya llega". "Pero si todavía te quedan dos semanas." "Pues díselo a ella." "Ay, dios, tienes la barriga muy dura." "Ya lo sé, he estado teniendo contracciones desde hace media hora." "¿Y por qué no me despertaste antes?" "Quería estar segura." "Vale, levántate y ve al coche. Yo despertaré a Setsuna y que ella se quede con Hotaru llamando a las demás para darles la noticia." Michiru comenzó a correr hacia la puerta de la habitación. "Michiru, una cosa" la llamó Haruka. "¿Me podrías ayudar a levantarme?" Michiru la ayudó a levantarse de la cama. "Lo siento, se me había olvidado" Michiru se agachó y le susurró a la barriga de Haruka. "Oye, estás poniéndole las cosas difíciles a tu papi, pequeña". Ya habían decidido que el bebé crecería con Haruka como figura paterna para que las cosas no fueran tan confusas en casa. Después de todo, Haruka tenía al bebé por Michiru, para satisfacer sus instintos maternales. Y por otro lado, Haruka tampoco se sentía demasiado maternal. Aquello lo hacía tan sólo por Michiru. Michiru salió corriendo de la habitación. Despertó a Setsuna y al volver se encontró con Haruka llevando las bolsas al coche. "¿Pero bueno, qué te crées que estás haciendo? Dame" Michiru le quitó las bolsas de las manos. "Deja que te ayude a entrar en el coche. ¿Te sientes bien? Setsuna vendrá detrás nuestro. Ahora vámonos." Michiru condujo rápidamente pero de forma segura. Setsuna había llamado al hospital para decirles que ya iban para allí así que ya había una silla de ruedas esperando a Haruka cuando llegaron. "Haruka, voy a inscribirte y estaré contigo en un minuto." le dijo mientras un interno empujaba a Haruka por el pasillo. Michiru entró corriendo en la habitación de Haruka. "Estoy aquí, cariño" cogió la mano de Haruka y con la otra mano le acarició los dorados cabellos. "¿Cómo va todo?" Un doctor llegó para examinar a Haruka. "Ahora está a 7 centímetros... ¿Quién demonios es usted? No puede estar aquí." Michiru no dudó al responder. "Estoy ayudándola y soy la madre de la niña. No voy a marcharme." "Qué raro. Bueno, vale, pero no se meta por en medio". Dirigió la atención a unos internos de la habitación. "¡Necesito que vaya a la sala de partos ya!" Haruka progresaba a una velocidad impresionante, algo que no impresionó a Michiru. Si Haruka nunca había hecho nada en su vida despacio, ¿por qué debería dar a luz de forma diferente? Pero el doctor sí que estaba impresionado. "Ya está a 10 centímetros." Miró a Haruka, que estaba cubierta de sudor. "La próxima vez que sienta una contracción quiero que empuje". Y la contracción no tardó en llegar. Michiru la ayudó con la respiración y intentó animarla. "Lo estás haciendo genial. Empuja una vez más, cariño" Haruka puso todo su empeño en ello y a los pocos segundos se escuchó un fuerte llanto. Michiru abrazó con fuerza a Haruka y la besó por todo el rostro. Haruka sonrió, pero estaba exhausta. Una enfermera le tendió al bebé. "¿Y eso ha salido de mi?" "Claro que sí, tontaina. Es muy guapa, se parece a ti." "Pero tiene tu pelo, Michiru". La cabeza del bebé estaba cubierta de una suave melenita de color aguamarina. "Es perfecta." "Michiru", sonrió Haruka suavemente y le tendió el bebé. "Feliz cumpleaños. Siento mucho haber tardado tanto en darte tu regalo, pero es que tuve que hacerlo yo misma." Michiru se echó a reir a carcajadas al darse cuenta de repente de que, de hecho, aquel día era su cumpleaños. Con toda la excitación se le había pasado por alto. "Haruka, eres perfecta calculando el tiempo." *** Haruka salió del hospital a los dos días y se encontraron en casa con una sorpresa de bienvenida. Setsuna había invitado a todos los amigos. Las Guerreros Interiores y los compañeros del equipo de Haruka. Ella le entregó la niña a Michiru. "Toda tuya, mi amor." Michiru inmediatamente fue rodeada de chicas. "A Haruka no le va el rollo de ser 'madre', ¿no?" "No pasa nada, es un padre excelente. Y así es como queremos que sea" Haruka estaba de bromas con sus amigos. A pesar de lo que odiaba admitirlo, había echado de menos a aquellos chicos. Cuando todos se fueron y aquel lío se limpió, Haruka y Michiru se encontraron relajándose en el dormitorio. Michiru estaba dándole el biberón a Kaifuu. Haruka había decidido no darle el pecho porque quería recuperarse lo más pronto posible, además, quería que fuera Michiru quien se encargara de eso. "Haruka, soy tan feliz. Esto es lo que quería". Acabó de darle de comer a Kaifuu y la dejó sobre la cuna. "Nos quedan unas horas antes de que ella nos vuelva a necesitar. Ven aquí, Michiru. Me siento tan ligera ahora, podemos volar." "Shhhh, no podemos hacer ningún ruido." "Estaré callada, sólo deja que te abrace." Michiru se acurrucó junto a Haruka y apoyó la cabeza en su pecho. "¡Ay! Michiru, cuidado, que me duele". "¡Lo siento!" se disculpó Michiru, abrazándose a ella. "¿Haruka?" "¿Qué?" "¿Cómo quieres que se llame nuestro próximo retoño?"
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